Cada uno con su libro

Queridos compañeros de especie humana,

Hoy durante el desayuno, mi hermano me ha comentado lo complicado que tenía el día con ese examen de Historia que lleva preparando toda la semana. Le entiendo; merece aprobar. Cuando yo le iba a hablar sobre mi reunión de los miércoles, ha cogido su mochila y se ha marchado pronto, para dar el último repaso. ¡Suerte!

Al bajar en el ascensor para ir al trabajo, he visto a Irene, la del quinto. Estaba preocupada por su perro, que ya tiene 12 y le queda poco. Entonces he recordado a Terry… ¡cómo quise yo a ese compañero de cuatro patas de mi infancia! Pero apenas empiezo a mencionarlo, Irene se marcha corriendo para “no pillar atasco”.

En el Metro ni lo he intentado…

Subiendo las escaleras de la oficina me cruzo con Pablo. ¡Qué alegría verle! Anda preocupado por el cierre del trimestre y la presión para cuadrar las cifras. Le ha llamado hasta el Director General y me ha relatado su conversación. Le escucho y empatizo, tratando de comparar su situación con la que yo viví el mes pasado con la quiebra de mi proveedor… “Bueno, ya nos vemos”, se despide Pablo.

Y me encuentro a Carmen, a Luis, a Rober. Dirijo mi reunión, tomo café con mi Departamento, pasan Antonio y Laura por mi despacho… y todos me cuentan su libro (glorioso Umbral…). Pero su libro bien contado. Con detalles, matices e impresiones. Con sus interpretaciones, sufrimientos y corajes. Incluyendo los razonamientos, reacciones y desenlaces.

Así que he vuelto del trabajo en taxi. Pensé que la solución pasaba por convertirme en cliente. La idea de pagar por un servicio de transporte privado, con solo dos personas en el habitáculo, me hacía soñar con que podría ayudarme a mantener una conversación equilibrada, en la que ambos hablaríamos y ambos escucharíamos. Vamos, lo que viene a ser un diálogo clásico de toda la vida.

“Buenas tardes, Calle del Romero 15, por favor”. Me acomodo y me abrocho el cinturón. “Vaya día llevo hoy, buen hombre”, me animo a romper el hielo. “A mí me lo va a decir usted, que llevo 12 horas en el taxi y me he tragado 7 atascos. Encima, la cosa está muy floja… ni para combustible me llega ya. Y por si fuera poco…”

Os deseo a todos lo mejor con vuestros “libros”. Yo solo aspiro a encontrar un amable lector que me lea, aunque solo sea un poquito un ratito.

By Published On: 16 de January de 2023Categories: Abierta a todo el mundo, Desahogo0 Comments on Cada uno con su libro

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About the Author: Eugenio

"Las cartas son el alma del corazón" - James Howell

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